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Los pies constituyen nuestro soporte durante gran parte del día y debido a la fuerza de gravedad están sometidos a una carga casi permanente, la que puede hacerse más importante cuando existe sobrepeso.
Si a esto le sumamos el uso de calzado, que con frecuencia no es el más adecuado sea por su calidad o atendiendo a las imposiciones de la moda, tenemos como resultado una sensación de “pies inflamados”, adoloridos, con marcas por presión, que nos piden a gritos la liberación del calzado y el reposo.
Según la medicina tradicional china, en los pies se encuentran los puntos acupunturales correspondientes a las cinco vísceras. Así pues, los pies concentran una décima parte del total de los puntos acupunturales de nuestro cuerpo.
Estos constituyen además el inicio de los tres meridianos zusanyin y el término de los tres meridianos zusanyang, los cuales hacen circular la sangre y el chi (energía) e integran las vísceras. Por lo tanto, el cuidado de los pies desempeña un papel sumamente importante en la salud humana.
Desde la antigüedad, el pueblo chino siempre ha considerado que realizar un baño de pies cada noche antes de irse a la cama es un método eficaz para el mantenimiento de la salud.
Una vía para aliviar ese malestar en los pies, tan común al finalizar el día, son los baños pédicos con agua, que algunos prefieren fríos y otros con agua tibia. Pero es necesario enriquecer el medio líquido para los baños con sustancias que ayuden a cuidar la piel y combatan la sensación y real “presencia de hinchazón”.
Un medio salino natural como la sal de mar, que aporta decenas de minerales necesarios para la piel, combinada con la adecuada proporción de sustancias de conocido efecto desinflamante, como
el Sulfato de Magnesio
Heptahidratado, proporcionará un alivio casi inmediato a ese sufrimiento que se ha ido acumulando en nuestros pies a lo largo del día.
El
sulfato de magnesio
heptahidratado reduce la inflamación de los tejidos. Se cree que el magnesio absorbido por la piel ayuda al organismo en esta función. Al absorberse por la piel extrae las toxinas del cuerpo, produce efecto sedativo actuando sobre el Sistema Nervioso Central, relaja los músculos y es un emoliente y exfoliador natural.
Se considera al Magnesio como el mineral "antiestres". Es un tranquilizante natural, que produce relajación de los músculos esqueléticos así como la musculatura de los vasos sanguíneos y tracto gastrointestinal. Dada su influencia sobre el corazón, el Magnesio se considera importante en la prevención de los espasmos de las arterias coronarias, una causa importante de ataques cardíacos.
El baño de los pies se divide en dos categorías: el caliente y el frío.
Consideramos agua caliente cuando alcanza una temperatura de 38 grados centígrados o superior.
Este baño permite en primer lugar limpiar la
piel eliminando los microorganismos y las bacterias, y rebajar la incidencia de diversas enfermedades dermatológicas, tales como la tiña; fortalece la circulación de la
sangre; acelera la circulación sanguínea de los pies, elevando su temperatura, por lo que se excita el sistema nervioso.
Además, un baño caliente de pies puede relajar la tensión de los músculos y aliviar la convulsión muscular, sobre todo después de hacer ejercicios tensos. A todos estos beneficios debemos sumarle que el agua entre 36 y 38 grados puede excitar el nervio parasimpático, tranquilizar la mente y ayudar a dormir. El mejor momento para este baño es por la noche para que actúe como gran reparador.
Como la piel puede asimilar y transmitir los elementos medicinales del agua, se le echan diversas medicinas para prevenir y tratar las enfermedades correspondientes. El baño medicinal constituye uno de los métodos típicos del denominado “tratamiento externo de las enfermedades internas”, método que se emplea para prevenir y curar muchas enfermedades en la medicina tradicional china.
Por su parte, el baño frío no se aplica antes de irse a la cama, sino por la mañana, además, el tiempo de remojo no puede sobrepasar los dos minutos. Después del baño, se exige secar los pies frotándolos con una toalla seca hasta que éstos se pongan rojos. El baño frío de los pies regula de mejor manera las diversas funciones corporales.
Se ha descubierto que esta práctica tiene las siguientes tres funciones
principales:
1.- Fortalece la función del sistema nervioso central. El estímulo frío excita el cerebro, que regula las actividades de los diversos órganos de todo el cuerpo. La práctica ha demostrado que el remojo de los pies en agua fría es efectivo para la neurastenia, el dolor de la cabeza y el insomnio.
2.- Mejora la función del órgano respiratorio
3.- Intensifica la resistencia a las enfermedades.
Después de los baños de pies y, para reforzar la sensación de alivio, recomendamos rociarlos con
nuestro Body Splash que aportará más suavidad a la piel, un agradable perfume y una sensación de frescura incomparables.
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